UN FUMADOR
Blindé mi puerta a machamartillo
—sabed— contra quien pueda entrar a saco
en mi casa a fumar como un cosaco
o pretenda llegar de tapadillo.
Aun, así, con el dedo en el gatillo
estoy en el salón, pronto al atraco
del amigo quemando su tabaco
rubio o negro, en la pipa o cigarrillo.
Mas tengo en libertad a mis pulmones
mirando al Guadarrama, con respeto
al ambiente serrano que consumo.
Y abiertas las ventanas y balcones
al aire puro, anuncio hoy, por decreto,
que mi vivienda es punto limpio de humo.
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Este poema participa en el
I Concurso de Poesía "Corazones Lateversos"
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