La mirada perdida en no sé donde
exhibe este hombre que, a la luz del día,
de sombra es su color, su voz sombría
y a mi encuesta no sabe ni responde.
¿Qué identidad bajo la piel esconde
diferente a su oscura anatomía:
rebelde, soñador, de sangre fría,
o cuánta ansia de amar le corresponde?
Sentado está donde la plaza emplaza
al corazón para ganar su baza
y hasta ponerse el mundo por montera.
Mañana alguien vendrá, papel en mano,
para hacerle uno más del censo urbano
que no sabe la vida que le espera.

Este poema participa en el
I Concurso de Poesía "Corazones Lateversos"
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