Mi amor,
que sonríe de forma grotesca
que se queja, aunque nunca protesta,
que amor tan mezquino,
manchado de sangre,
regado de vino.
De mi amor estoy cansado.
Triste y lloroso lamento.
El poeta desesperado.

Este poema participa en el
I Concurso de Poesía "Corazones Lateversos"
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