Abrazo el muslo divino
del inmaculado tronco del árbol
desecha estoy sin fuerzas
frente a su gigante hermosura
aferro la mano exploradora
asegurando mil hallazgos
que cada vez más suman y suman
conquistando el área prohibida
sin que exista un solo reclamo
hurgo profundo sin apuros
se me ofrece demasiado exótico
cuando de sólo mirarlo sé que es erótico.

Este poema participa en el
III Concurso de Poesía "Corazones Lateversos"
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